26.7.14

Aniversario de María Gripe

El pasado 25 de julio fue el aniversario del nacimiento de Maria Gripe, una escritora sueca de literatura juvenil, a la que probablemente conozcáis por su libro Los escarabajos vuelan al atardecer o la sobrecogedora historia Agnes Cecilia.
En recuerdo de la autora, he leído estos días La hija del espantapájaros, en la bonita edición de 1985 en la colección Arlequín de Circulo de Lectores.

Loella es una niña que vive con sus hermanos mellizos en una cabaña en el bosque. Desde que su madre los dejó solos en casa, es responsable de los pequeños, se encarga de conseguir comida y tenerlo todo arreglado, aunque de vez en cuando los va a ver su tía Adina. A pesar de que se lleva bastante bien con ella y que la mujer los ha invitado a vivir a su casa, la niña prefiere permanecer en su hogar, pues tiene la esperanza de que su madre volverá algún día. Pero recibe una carta en la que le anuncia que se va a América a trabajar y mientras esté fuera los niños se quedarán con una amiga en Estocolmo y ella irá al hogar de menores.
No quiere dejar su casa, por supuesto, ni mucho menos separarse de sus hermanos. El cambio a la ciudad le costará bastante. No está acostumbrada al ruido constante, tampoco ha ido a la escuela durante todo este tiempo porque estudiaba por su cuenta, y además ¿quién cuidará de su espantapájaros? Junto a la casa, en el campo, hace tiempo colocó un espantapájaros, no para ahuyentar a las aves, sino a sus enemigos. Tiene un sombrero de paja y va ataviado con la ropa vieja de hombre que Loella encontró en la buhardilla; la niña le tiene un gran cariño y en secreto le llama Papá Pelerín. Cuando llueve hasta le pone una especie de impermeable para que no se moje, lo que le da un aspecto bastante siniestro. Pero uno de los vecinos, Fredrik Olsson, le deja el correo en sus bolsillos, y a veces incluso comida y otros pequeños regalos que ella agradece mucho. Le echará de menos, así como a su tía, pero no a la otra gente del pueblo que la llama Malos Pelos y cree que está loca.

Es la cruda historia de una niña abandonada por su madre, en una casa en plena naturaleza, pero que se desenvuelve muy bien ante esa situación. El traslado a la ciudad le afectará bastante, pero terminará por adaptarse. Narrada con una sencillez que llega bien a los jóvenes, pero con ese mimo que también arrebatará el corazón de los soñadores.

Cuando una frambuesa cuelga de su rama, en el bosque, es redonda y roja; tiene su propia forma y color. Pero cuando alguien la coge y la echa en una cesta, entre cientos más, forma parte del montón, desaparece. La niña, tropezando en el pavimento de la ciudad y saludando a los desconocidos, se sentía como la frambuesa en la cesta. 

La gente de la ciudad sonreía muchísimo. A cada momento y aunque no hubiera motivo. En su pueblo lo hacían sólo si había una razón. Era igual que la luz que aparecía apretando un botón. Y no se puede sonreír así. Luz sin llamas, sonrisas sin motivo...

Gripe, Maria. La hija del espantapájaros (Pappa Pellerins Dotter, 1963). Círculo de Lectores: Barcelona, 1985. Ilustraciones de Marina Seoane. Traducción de Carmen Vázquez-Vigo.

Si os gusta esta escritora, no os perdáis el artículo sobre ella en CLIJ de Beatriz Vera Poseck.

22.7.14

¿Dónde trabajas, escritor?

Algunos trabajos como el de escritor o traductor se pueden desempeñar en cualquier sitio donde haya corriente eléctrica y conexión a Internet, pero es muy importante que sea un lugar agradable para trabajar, donde te sientas cómodo, porque vas a pasar allí muchas horas.
Cabaña de Dylan Thomas
Recuerdo mis inicios en la profesión cuando intenté instalar mi despacho en un cuarto interior del piso, la única habitación libre, con mi vieja silla y el escritorio de estudiante. El resultado fue desastroso. Tuve que pasarme a la mesa del salón para tener luz natural, comprarme una silla nueva, reposamuñecas... Y no sólo es vital seguir ciertas normas de ergonomía, sino que se debe crear un entorno en el que nos apetezca estar, pues ya que tenemos la opción de elegir, aprovechémosla, dentro de nuestras posibilidades, por supuesto.
A diferencia de mí, que me encanta trabajar en casa, donde por fin he conseguido tener un despachito, ese cuarto propio del que hablaba Virginia Woolf, algunas personas necesitan salir fuera porque se agobian dentro de las mismas cuatro paredes, porque no se pueden concentrar allí o porque quieren separar totalmente la vida personal de la laboral. Algunos compañeros alquilan un local con otros traductores o profesionales similares... Y luego está la alternativa romántica de ciertos escritores: la cabaña.

Donde se inspiraba Roald Dahl
Puestos a elegir una vivienda en el campo, me gustaría que fuera mi residencia habitual, pero algunos prefieren una casita del tamaño justo de su despacho como fue el caso de Mark Twain, cuyo edificio era octogonal, o Virginia Woolf, que la llamaba "su refugio de la escritura". Otros, en cambio, no necesitan irse tan lejos y se construyen la cabañita en el jardín de su casa como Roald Dahl o Neil Gaiman. Lo que en inglés llaman shedworking.

¿Os gustaría trabajar en una cabaña como esta? De ser así, ¿dónde la colocaríais? ¿Cuál sería la decoración? ¿Qué artículos básicos creéis que debería haber en su interior?

15.7.14

Jagannath

Este libro está dando mucho que hablar en España y estoy segura de que seguirá siendo el centro de más conversaciones en lo que queda de año. Cuando llegó a mis manos, no sabía de qué iba, aunque su portada me parecía una maravilla (de Eva Ramón, por cierto), pero sí había oído que era una antología de relatos fuera de lo común.


Desde luego, en mi vida he leído nada parecido, si bien es cierto que no todos los cuentos fueron de mi agrado, porque después de leer el primero, ¿cómo superarlo? El libro se abre, tras una introducción de 
Elizabeth Hand, con Beatrice, donde un hombre en Alemania se enamora de una aeronave y termina compartiendo un local con una mujer que está enamorada de una bomba de vapor. 

«Franz no se cansaba de mirarla. Tenía el cuerpo ovalado y orondo, la piel, de un brillo apagado, bien tensada alrededor de un esqueleto de acero suavemente redondeado. [...] Beatrice era perfecta. Se movía despacio de abajo arriba, como una ballena durmiente. Sin embargo, estaba más que despierta. Franz sentía que ella le dedicaba toda su atención, notaba el ardor de su mirada sin ojos.»

«Anna estaba encantada con su puesto, pero no por amor al arte de la imprenta ni a la profesión de secretaria. Sino por el brillo negro de las rotativas. Mientras otras muchachas de su edad suspiraban por los jóvenes, ella alimentaba una ardiente pasión por una de las rotativas Koenig & Bauer que había en la imprenta. Claro que ni se planteaba entregarse a un romance delante de las narices de su padre.»

En otro plano, más onírico quizás, aunque más cercano a la vez a nuestra realidad, está El complejo de vacaciones de Brita, narrado como si fuera un diario. Aquí una escritora se retira  a uno de los bungalows que tiene su tía en alquiler junto a un lago, con la intención de terminar su novela, pero se encontrará con una gente muy especial. 



Incluso relatos directamente relacionados con la mitología nórdica, evidente en Las montañas de los renos, donde nos describen muy bien a la vittra, o Pyret. ¿Acaso no entrasteis de pleno en el mundo feérico al leer Augusta Prima? Para las hadas el tiempo pasa de forma distinta, pero ¿y si una de ellas se topara con un reloj, qué efecto le causaría? Normalmente son los humanos los que quedan atrapados en su mundo mágico y no a la inversa, una prueba más de que estamos ante historias nuevas, diferentes y cautivadoras. 

Y para terminar, Jagannath, el cuento que pone fin y a su vez es el título de la antología. ¿Qué significa? Dejo que lo descubráis vosotros mismos, porque si, como dije anteriormente, empezábamos con una obra maestra, el final no es para menos. En esta ocasión tenemos una sociedad que me recordó a la de algunos insectos, en lo que parece un futuro lejano ¿o tal vez un pasado distante? Puede que ni siquiera pertenezca a este planeta. Tan bien narrado por esta escritora sueca que casi me pareció estar dentro de la Gran Madre. 

Tidbeck, Karin. Jagannath (Suecia, 2012). Fábulas de Albión: Madrid, 2014. Traducción de Carmen Montes Cano y Marian Womack. 

7.7.14

La deseada carrot cake

Hace ya algún tiempo que cuando entro en un local donde sirven tarta de zanahoria, la pruebo para ir conociendo los mejores sitios donde disfrutarla. Aunque sé que las tartas de Starbucks son más bien de mentira, he de decir que la suya de zanahoria me atrae especialmente, pero es algo así como las natillas o el arroz con leche de esa marca de yogures tan conocida, muy rica, pero de plástico. En Recoleta (calle Enric Granados) también tienen una especialmente buena, así como en Babelia (calle Villarroel), pero desde hacía unos meses quería intentar la mía propia, a ver si alcanzaba la altura de las grandes.

Entre muchas recetas de Internet, mientras buscaba la auténtica carrot cake americana, di con esta maravilla, el pastel de zanahoria que Mis Thermorecetas hizo siguiendo las indicaciones del libro De viaje con Thermomix.

Aprovechando la recolecta de zanahorias en nuestro huerto urbano, decidí que era el momento apropiado para hacer el primer intento.

Recolecta de cosecha propia

400g de zanahoria picada

Antes de poner la cobertura

Mini carrot cakes con cobertura de queso, chocolate blanco y crocanti de almendras

2.7.14

Invitada al Cryptshow Festival

Ilustración de Julien Bayle
El festival de terror, fantasía y ciencia ficción Cryptshow me ha invitado este año a participar como ponente en su Vermut Literario para hablar de la obra e influencia de H. P. Lovecraft junto al escritor y traductor Javier Calvo, el editor y director de Gigamesh Alejo Cuervo y el autor de novelas populares Lem Ryan. La mesa estará dirigida por el escritor y crítico cinematográfico Lluís Rueda.

La entrada es gratuita e incluye un vermut y un piscolabis. ¿Os animáis a ir? Al final se abrirá un turno de preguntas y comentarios del público. En este enlace podéis consultar el resto de programación del festival que tendrá lugar del 2 al 6 de julio en diferentes localizaciones de Badalona.

Vermut literario: "Las pesadillas de H.P. Lovecraft"
Día: Sábado, 5 de julio
Hora: 12h
Lugar: Michelle's, C/ Sant Pere 4, Badalona 



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