El Laberinto

El laberinto siempre ha estado muy presente en mi vida. Cuando era pequeña, en mi colegio muchas veces terminaban llevándonos a ese hermoso parque de Barcelona, el Laberinto de Horta, donde nos encantaba perdernos. ¿Y qué me decís de los laberintos de espejos? Se echan de menos esas ferias, como la permanente en Montjuic que desapareció hace ya tiempo.


También fui y soy fan de la película Dentro del Laberintopor lo que cuando Nocturna me propuso traducir la novela basada en el guión del film, apenas pude creérmelo. Más adelante, traduje la serie distópica El corredor del Laberinto y en otro de mis libros preferidos, vuelve a aparecer este enigma delante de la Torre de Marfil, no para entorpecer el paso o despistar al enemigo, sino como pura decoración y entretenimiento.
Allá por 2001, creé una lista de distribución llamada Laberinto Oscuro (lo de "oscuro" fue más que nada por mi vena gótica de la época y porque laberinto a secas ya estaba pillado) con el fin de reunir a personas con gustos afines sobre música, cine y literatura, y comenzamos a hablar sobre fantasía, terror y ciencia ficción. Con el tiempo llegamos a muchos mensajes y toda aquella información acumulada quise recogerla en una página web, con el mismo nombre, LABERINTO OSCURO, donde añadí más datos de cosecha propia para que todo el mundo pudiera consultarla. 
La web dejó de actualizarse y decidí más tarde abrir un blog, Laberinto de Ideas, un lugar donde soltar lo que me pasaba por los intrincados caminos de mi mente y poder seguir compartiéndolo con todas aquellas personas afines, antiguas y nuevas. Web y lista de distribución unidas.
Cuando por fin me consolidé como traductora literaria, el blog además se ha convertido en mi página web y el Laberinto se ha completado.

LOS LABERINTOS
El laberinto es una de las figuras más ricas y enigmáticas de nuestra cultura, además de una de las creaciones arquitectónicas más particulares e inquietantes en la historia de la humanidad. El más antiguo data del año 3000 ac. Sin embargo, el más famoso es un laberinto griego, del que no se sabe en realidad si existió o no. La leyenda cuenta que estaba ubicado en Creta y Dédalo lo construyó para encerrar al Minotauro, una bestia mitad hombre y mitad toro que se alimentaba de carne humana. Teseo entró al laberinto para matar al Minotauro ayudado por Ariadna, quien lo guió con un hilo para permitirle encontrar el camino de regreso.
Varios siglos después, durante la Edad Media en Europa se construyeron muchos laberintos que servían para llevar a cabo distintos tipos de rituales y de procesiones; por ejemplo, en la península escandinava existen alrededor de 600 laberintos de piedra construidos a orillas del mar Báltico. Se dice que los crearon los pescadores con el fin de pasear por ellos antes de salir al mar a pescar para despistar a los malos espíritus. En el siglo XIII, en Francia, era común hacer dibujos de laberintos en el suelo de las catedrales y un siglo más tarde, en toda Europa, se construyeron cientos de laberintos con arbustos en los jardines de los castillos y palacios para que los nobles, reyes y príncipes se entretuvieran paseando por ellos. En el Renacimiento se construyeron numerosos jardines en forma de laberintos. Aún hoy se conserva el de Hamptom Court en Inglaterra realizado en 1690, probablemente el más famoso del mundo. Esta costumbre de adornar los parques y jardines con laberintos se mantuvo hasta el siglo XX. Fue entonces cuando, como consecuencia de las dos guerras mundiales, prácticamente todos los de Europa desaparecieron, aunque a partir de la década de los setenta en todo el mundo se han vuelto a construir laberintos.



- Información sobre laberintos en Wikipedia
- Labyrinthos, web dedicada a los laberintos en inglés
- Web sobre laberintos en español

EN LA LITERATURA
La figura del laberinto a veces se usa como metáfora de confusión, de pérdida... Aquí algunas novelas simbólicas o no:






  • El centro del laberinto de Agustín Fernández Paz
    Año 2054. Europa se ha convertido en una sociedad uniforme, donde la variedad de lenguas y culturas es ya un recuerdo del pasado. Sara Mettmann, miembro de la organización que lo controla todo desde la sombra, viaja a Galicia en compañía de David, su hijo adolescente, para examinar unos enigmáticos petroglifos. Cuando David desaparece misteriosamente, Sara se ve arrastrada a una aventura fascinante en la que lo que está en juego es el destino de la humanidad.

  • La clave del laberinto de Howard V. Hendrix
    Del doctor Jaron Kwok sólo han quedado unas extrañas cenizas en una habitación de hotel cerca de Hong Kong, una desaparición que movilizará las mayores potencias nacionales, agencias de seguridad, integristas islámicos, clanes del crimen y sociedades secretas. Porque el doctor Kwok puede haberse llevado con él un descubrimiento capaz de alterar el orden mundial: el diseño de un ordenador que podría romper todas las claves de encriptación de las naciones rivales. La policía china Marilyn Lu y el sucesor de Kwok, el doctor Ben Cho, se hacen cargo de la investigación pero, al mismo tiempo, deberán averiguar hasta qué punto son marionetas dentro de este complicado juego, y hasta qué punto controlan su propio destino.
    Una novela apasionante acerca de códigos crípticos, alquimia, misterios religiosos, conspiraciones ocultas y tramas llenas de intriga.

  • El hombre en el laberinto de Robert Silverberg
    La novela que abrió un nuevo rumbo en la ciencia ficción. Aquel hombre era la última esperanza de la humanidad. Pero antes había que encontrarlo. Una raza extragaláctica de arañas pensantes lo había convertido en un nuevo Minotauro, encerrado en un laberinto infinito y terrible. ¿O acaso era él mismo quien se había dejado atrapar, convencido de que los hombres no merecen ser salvados?

  • El laberinto de la Luna de Algis Budrys
    El científico Ed Hawks ha creado el transmisor de materia, una máquina increíblemente poderosa que puede enviar a un hombre a la Luna al tiempo que crea un duplicado suyo aquí en la Tierra. Pero todos los voluntarios que son enviados a la Luna mueren unos pocos minutos más tarde en el laberinto alienígena que ha sido descubierto allí, mientras que sus duplicados terrestres, unidos telepáticamente a ellos, se ven sumidos en la locura. Hasta que aparece Al Barker, un aventurero que ha pasado toda su vida desafiando a la muerte, y que ahora está dispuesto a desentrañar definitivamente ese desafío alienígena...








  • El visitante del laberinto de Rafael Ábalos
    Un joven príncipe, hijo del honorable rey Winder Wilmut Winfred, se pierde en el bosque que rodea el lago de Fergonol tras haber salido a pasear por sus orillas. El joven llega a una cabaña donde descubre con sorpresa que un extraño personaje le está esperando; se trata de Gorgonan, duende del lago de Fergonol, quién le comunica que ha atravesado, sin percatarse de ello, las invisibles puertas del Laberinto, al igual que años atrás lo había hecho su padre el rey. La perplejidad del príncipe aumenta con la visita de otros tres duendes, Borbaron, Candelan, y Sandelon, los tres idénticos a Gorgonan. Éste le indica al héroe que debe prepararse para realizar, al día siguiente, un viaje que le conducirá al descubrimiento de sí mismo.
    El progresivo conocimiento del protagonista, un joven príncipe algo atolondrado, larguirucho y de ojos apagados, que se adentra sin saberlo en el laberinto de la vida, sirve al autor para desvelar el significado de conceptos tan esenciales como la amistad, la duda, la razón, la verdad, el Universo, el arte, la sabiduría, la crueldad, la guerra y la muerte.

  • Laberinto de muerte de Philip K. Dick. En un mundo llamado Delmark-O catorce colonos esperan instrucciones para iniciar un proyecto que desconocen. Cerca de la colonia se levanta un edificio que cada uno percibe de una manera diferente y del que salen unos insectos mecánicos que los vigilan. Todo tiene un aire de irrealidad, y un día empiezan a ocurrir extraños accidentes: a partir de entonces los colonos se sentirán como ratas en un laberinto de muerte. 

  • Dentro del laberinto de A. C. H. Smith. 






  • El Corredor del Laberinto, de James Dashner






  • Laberinto mortal de Ian Livingstone
    En la profunda oscuridad del escabroso Laberinto de Fang te aguardan horrores nunca vistos. Ideado por la retorcida mente del Barón Sukumvit, el Laberinto está lleno de trampas demoníacas y seres sedientos de sangre que te harán llegar al límite de tus fuerzas y tu resistencia. Muchos aventureros han aceptado antes que tú el desafío de la Prueba de los Campeones, y se han adentrado por la boca del Laberinto para no regresar jamás. ¿Te atreves tú a intentarlo?

  • Los goblins del Laberinto, de Terry Jones y Brian Froud
    Los goblins tienen todo tipo de formas y tamaños. La mayoría son unos seres pequeños y grotescos a los que les gusta atormentar a los confiados humanos. Otros sencillamente son unos mocosos tontos, holgazanes y brutos con costumbres personales incalificables. Pero sea cual sea su tipo, los goblins son malévolos y ariscos con los humanos, incluso cuando se comportan lo mejor que saben. Hasta ahora nuestro escaso conocimiento de los goblins se había basado en la especulación, pero ahora conocemos mucho más, gracias a un importante hallazgo arqueológico realizado por el eminente goblinólogo (a media jornada) Brian Froud, que encontró cuarenta y tres cuadernos creados por Dash, el Reynolds de los retratistas goblins. Estos valiosos cuadernos están lógicamente incompletos, pero los años de cuidadosa reconstrucción de Brian Froud, apoyados por años de difícil investigación de su colega, el conocido académico Terry Jones, han producido lo que viene a ser un Quién es Quién ilustrado del mundo goblin. Esta galería de asquerosos retratos incluye malolientes habitantes del Laberinto como los goblins Hallow, que son capaces de escupir hasta media milla y convertir a sus abuelitas en sofás; el Klutton, que pone un huevo tres veces mayor que él; Zitzie, la "hermosa" goblin, el contenido de cuyo bolso desata el pavor de todos los goblins; Stench, ayudante de la gran cocinera, que pone su corazón entero en lo que cocina–, y los Antegoblins, que tienen el poder de ver el futuro y ya han podido divertirse por anticipado con la publicación de este libro, que es a la vez un suntuoso y entretenido compañero de la película Laberinto y una importantísima contribución a la investigación goblinológica.

  • Muertes en el laberinto, de Robert Holdstock
    Robert Holdstock rompe los esquemas del género de horror con un insuperable derroche de fantasía macabra. Los laberintos del Castillo Limbo se convierten en escenario de las espantosas alucinaciones de un niño. Pero ¿son realmente alucinaciones?
    Michael capta en los laberintos reliquias mágicas y chamánicas de tiempos antiguos: un puñal vikingo utilizado para sacrificios humanos, cuya forma parodia la de un Cristo crucificado; el casco de un soldado romano, que contiene un fragmento de cabeza todavía fresco; trozos de animales descuartizados. Y allí se conserva también el Santo Grial, convertido en aberrante receptáculo de una monstruosidad blasfema. El horror en estado puro.



  • PARQUE DEL LABERINTO DE HORTA
    Es el jardín más antiguo de los que se conservan en Barcelona y un magnífico exponente de los jardines neoclásicos del siglo XVIII y finales del XX. El parque está construido en tres niveles o terrazas escalonadas, con un gracioso toque de fisonomía italiana. En la terraza superior hay un estanque que recoge el agua que riega el jardín; en la del medio, hay templetes con cúpulas sostenidas por columnas toscanas, y en la inferior, hay un pequeño laberinto, formado por cipreses recortados, que da nombre al parque.
    La zona ajardinada, que es muy extensa, está rodeada de un bosque espontáneo, en su mayoría una pineda, que acentúa el aislamiento del jardín y le da un entorno muy natural. Dentro de la finca se conserva, adosada a la casa una torre medieval de defensa, conocida como la Torre Subirana . Los jardines presentan zonas descanso, con elementos decorativos de gran belleza; todo el jardín está lleno de grandes y pequeños detalles: esculturas, jarrones de terracota, pérgolas y juegos de agua.

    A partir del año 965 la zona donde están enclavados los actuales jardines del Laberinto fue ocupada por la familia Orta que dio nombre al actual barrio barcelonés. En 1095 ya se sabe que existió allí una parroquia, Sant Joan d'Horta. Tres siglos después, la zona, bastante elevada en relación al llano de Barcelona, atrajo a nobles y mercaderes adinerados que establecieron allí y a lo largo de lo que es actualmente la Ronda de Dalt, desde los jardines del Laberinto hasta Bellesguard, palacios y casas de veraneo. La reina Violante de Bar, a finales del siglo XIV, construyó el monasterio jerónimo del Vall d’Hebrón que, como otras muchas construcciones religiosas barcelonesas, fue destruido en las bullangas de 1835 y donde actualmente se encuentra la Torre de la Granja Vella. Allí estuvo ubicado el primer zoológico de la ciudad. A partir de mediados del siglo XV, Horta tuvo un núcleo urbano estable a partir de la actual plaza de Santes Creus. Las epidemias que sufrió la ciudad en los siglos XVIII y XIX, animaron a los adinerados a construir segundas residencias en la zona que quedó siempre al margen de las fiebres amarillas y el cólera.
    J.A. Desvalls era propietario de una finca en Horta con casa fortificada del siglo XIV o acaso anterior. Consta documentalmente que había sido adquirida en 1377 por Jaume de Valseca, antecesor de la casa de Lupià. Algunos han querido hacer de este torreón una posesión templaria. Una descripción de 1903 nos dice que esta torre tenía una puerta de 40 palmos a la que se ascendía mediante una escalera de cuerda o madera. En su primera bóveda había un agujero circular a propósito para escondrijo. Próximo a la torre existió un edificio en forma de templo. Algunos han supuesto, no sin fundamento, que el escondrijo sería la cámara donde los templarios meditaban en soledad y silencio, durante varios días, antes de su iniciación en el capítulo secreto de la Orden.
    Fue en torno a esta torre donde el Marqués de Alfarràs decidió construir unos jardines que respondieran a la moda ilustrada de la época. Tenía 50 años cuando empezaron las obras. La leyenda que él mismo hizo circular aludía a sus generosos sentimientos. Se decía que al estallar la guerra contra Francia en 1793, contrató a 1000 trabajadores en paro que rebajaron una de las colinas de la sierra barcelonesa de Collserola y construyeron minas para encontrar agua. Tres años después, Rafael Amat Cortada, Barón de Maldà, al visitar la finca, ya habla de cascadas, caminos, ornamentos y cuenta cómo unos amigos suyos se perdieron en el laberinto...

    Estudios posteriores y testimonios de coetáneos desmienten algunos extremos de la leyenda. En las obras apenas trabajaron unas cincuenta personas, cifra irrelevante para la época. El marqués tenía conciencia de estar haciendo una obra que superaba en opulencia la medida habitual y quería protegerse de las críticas. Como ilustrado que era solía hacer gala de sensibilidad social; pero no hay que engañarse, el marqués de Alfarrás y el resto de ilustrados de la época no tenían otra relación con el pueblo llano que la que podían tener con sus lacayos; el discurso ilustrado era tan sofisticado para la época que sólo podía ser comprendido por otros ilustrados y éstos solamente se encontraban entre la clase de los privilegiados.
    No se trató del único jardín iniciático de la zona. Los jardines de Can Gomis (desaparecido en los años cincuenta víctima del afán especulador), Can Gloria (derribado en los años setenta por idénticos motivos) y la Granja Vella o Granja Codolar (hoy propiedad de una comunidad religiosa y que conserva una estatua de Hércules y un diseño italianizante similar al del Laberinto) o el Parque de las Hiedras (Parc de les Heures), se sitúan entre Sant Gervasi y Horta, siempre próximos a la Ronda de Dalt.
    El marqués de Alfarràs murió antes de que pudieran concluirse las obras. Sus herederos continuaron las obras añadiendo caminos y plantando especies exóticas, pero no alteraron un ápice el simbolismo del lugar. Lo que se ha dado en llamar «recorrido simbólico» no fue alterado, sin embargo, el caserón sufrió distintas reformas a lo largo de todo el siglo XIX. El edificio, contrastaba en pesadez y ausencia de elementos simbólicos con la ligereza del jardín. En su interior albergaba el torreón del siglo XIV que aun sobresale por encima de la cornisa del edificio.

    Se ha dicho que el marqués quiso plasmar su testamento ideológico en el jardín. Para entender su simbolismo es preciso ir más allá del mundo vegetal y atender a la ornamentación escultórica, casi tan abundante como las especies exóticas. No es banal que la construcción comenzara por el gran estanque de la parte superior que había de irrigar la finca. El marqués, amante de las delicias del campo, preparó esta ayuda a la tierra sedienta, proclama en latín la inscripción que identifica los trabajos de 1794.

    Todas las fotografías del Parque del Laberinto de Horta son mías y la información está extraída de distintas páginas de Internet y algunos libros que consulté entre 2001 y 2003. No dispongo de la bibliografía, pues lo redacté para Laberinto Oscuro y no la conservé.

    5 comentarios:

    1. me encanta la info

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    2. Buenos días... Buenas tardes... Buenas noches... ello dependerá del momento que elijan las palabras para ser leídas... :)

      ... y bueno... que decirte sino que no he podido eludir la tentación de perderme en tu laberinto... quizás no tan diferente del mío... del de otros... Me ha encantado hacerlo y ver que más allá de los árboles, justo en el corazón del bosque... alguién sigue creyendo... ¿Que qué decirte?... Que Nunca Dejes de Creer... :)

      Un abrazo desde Ozz para tí...

      :)

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      Respuestas
      1. Muchas gracias por tus palabras :) Me alegro de que te haya gustado mi Laberinto. Estás invitado a pasear por él cuando gustes.
        ¡Saludos!

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    3. ¿Me dejas añadir otro título a la lista?
      "El general en su laberinto", de Gabriel García Márquez.
      Tratándose de él, parece una novela menor, eclipsada por "Cien años de soledad" o "El otoño del patriarca" o "El amor en los tiempos del cólera"... Pero no es una novela menor; o al menos a mí no me lo parece. Un cordial saludo.

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