15.7.14

Jagannath

Este libro está dando mucho que hablar en España y estoy segura de que seguirá siendo el centro de más conversaciones en lo que queda de año. Cuando llegó a mis manos, no sabía de qué iba, aunque su portada me parecía una maravilla (de Eva Ramón, por cierto), pero sí había oído que era una antología de relatos fuera de lo común.


Desde luego, en mi vida he leído nada parecido, si bien es cierto que no todos los cuentos fueron de mi agrado, porque después de leer el primero, ¿cómo superarlo? El libro se abre, tras una introducción de 
Elizabeth Hand, con Beatrice, donde un hombre en Alemania se enamora de una aeronave y termina compartiendo un local con una mujer que está enamorada de una bomba de vapor. 

«Franz no se cansaba de mirarla. Tenía el cuerpo ovalado y orondo, la piel, de un brillo apagado, bien tensada alrededor de un esqueleto de acero suavemente redondeado. [...] Beatrice era perfecta. Se movía despacio de abajo arriba, como una ballena durmiente. Sin embargo, estaba más que despierta. Franz sentía que ella le dedicaba toda su atención, notaba el ardor de su mirada sin ojos.»

«Anna estaba encantada con su puesto, pero no por amor al arte de la imprenta ni a la profesión de secretaria. Sino por el brillo negro de las rotativas. Mientras otras muchachas de su edad suspiraban por los jóvenes, ella alimentaba una ardiente pasión por una de las rotativas Koenig & Bauer que había en la imprenta. Claro que ni se planteaba entregarse a un romance delante de las narices de su padre.»

En otro plano, más onírico quizás, aunque más cercano a la vez a nuestra realidad, está El complejo de vacaciones de Brita, narrado como si fuera un diario. Aquí una escritora se retira  a uno de los bungalows que tiene su tía en alquiler junto a un lago, con la intención de terminar su novela, pero se encontrará con una gente muy especial. 



Incluso relatos directamente relacionados con la mitología nórdica, evidente en Las montañas de los renos, donde nos describen muy bien a la vittra, o Pyret. ¿Acaso no entrasteis de pleno en el mundo feérico al leer Augusta Prima? Para las hadas el tiempo pasa de forma distinta, pero ¿y si una de ellas se topara con un reloj, qué efecto le causaría? Normalmente son los humanos los que quedan atrapados en su mundo mágico y no a la inversa, una prueba más de que estamos ante historias nuevas, diferentes y cautivadoras. 

Y para terminar, Jagannath, el cuento que pone fin y a su vez es el título de la antología. ¿Qué significa? Dejo que lo descubráis vosotros mismos, porque si, como dije anteriormente, empezábamos con una obra maestra, el final no es para menos. En esta ocasión tenemos una sociedad que me recordó a la de algunos insectos, en lo que parece un futuro lejano ¿o tal vez un pasado distante? Puede que ni siquiera pertenezca a este planeta. Tan bien narrado por esta escritora sueca que casi me pareció estar dentro de la Gran Madre. 

Tidbeck, Karin. Jagannath (Suecia, 2012). Fábulas de Albión: Madrid, 2014. Traducción de Carmen Montes Cano y Marian Womack. 

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