7.11.19

Cuando traduje Superman

Tras la traducción de Catwoman, me encargaron Superman, el cuarto libro con el que cierra la serie DC Icons, lo que fue todo un placer para mí, ya que se trata de mi superhéroe preferido de todos los tiempos.

Cuando Clark conoce a Gloria Álvarez, descubre que Smallville esconde un oscuro secreto. Por lo visto él no es el único que oculta algo. 
Junto a su mejor amiga, Lana Lang, busca resolver el misterio, pero para conseguirlo tendrá que pagar un alto precio: afrontar la verdad sobre su pasado. 

Matt de la Peña nos habla de los orígenes de Clark Kent, el descubrimiento de los poderes de Kal-El, su adolescencia en el Midwest, por qué lleva ese traje (una de mis escenas favoritas)... Y, además, aprovecha para tratar los problemas del mundo rural, de los agricultores y las granjas, y reivindicar los derechos de los inmigrantes en Estados Unidos, probablemente debido a los propios orígenes del escritor, lo que me parece un punto muy a favor de esta novela dirigida a jóvenes, pero con la que podemos disfrutar igualmente los que pasamos de cierta de edad.

A Clark no le gusta que se metan con la gente del campo, ni con las ciudades pequeñas, critica a los «que se quejan mucho, pero no tienen tiempo de ir a votar» y también está en contra de la modificación genética en la producción agrícola. Se preocupa por todos los que tienen problemas (niños, ancianos...), no sólo se centra en los villanos. Salva gatitos, se preocupa por el medio ambiente, no bebe ni fuma... ¡y le gusta el rosa!

Como fan de la película de Superman de 1978, identifiqué un par de guiños a ésta como, por ejemplo, la escena del helicóptero (documentación interesante que hice sobre las partes de esta aeronave) y cuando salva a una persona en el campo de trigo deteniendo una cosechadora. Hubo momentos decisivos durante la traducción en los que fue imprescindible escuchar la maravillosa BSO de John Williams —por favor, oídla cuando se pone el traje por primera vez— y hasta ver este este magnífico vídeo que seguro que os va a gustar. Por
supuesto, también repasé algunos números de los cómics originales, para entrar en ambiente y comprobar cierta terminología, que tomé prestados de la Biblioteca Municipal de Calatayud.

Pero como defensora de la justicia como nuestro querido amigo de Krypton, he de decir que esta vez, por una incidencia en la editorial, no me pasaron las correcciones a tiempo y las vi una vez estaba el libro ya impreso. Normalmente aprendo muchísimo de los cambios que realizan los correctores de Penguin Random House y nunca he tenido queja, pero esta vez me llevé más de una sorpresa. Por suerte, la mayoría se solventó en las últimas galeradas gracias a otro ojo avizor, pero ese «cuesta de creer» de la página 41 os juro que no es mío. Bien es cierto que la correctora sí acertó con eliminar mi ranchera, aunque si hubiéramos tenido comunicación, yo habría optado por pickup después de su aviso, que es a la que se refiere el texto en inglés en vez de a una simple camioneta, que engloba otros modelos de ese vehículo en concreto. Un ejemplo más de lo importante que es la comunicación entre editor-traductor-corrector.
Aun así estoy segura de que vais a disfrutar mucho de esta historia. Mientras tanto, aquí seguimos traduciendo ;)

De la Peña, Matt. Superman. Montena: Barcelona, 2019. Traducción de Noemí Risco Mateo.
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