27.7.19

El sentido del asombro

Hace unas semanas recibí este librito como regalo de cumpleaños de una amiga, acompañado de una maravillosa carta. Siempre me alegra el día ver una carta en mi buzón, pero las de María son muy especiales. Sabe que de un tiempo a esta parte estoy más unida que nunca a la naturaleza y estaba convencida de que iba a disfrutar de este pequeño ensayo. No se equivocaba.

Rachel Carson fue pionera del movimiento conservacionista. Ella iba para filóloga, pero el gran amor que le transmitió su madre por la naturaleza y los ánimos de una profesora de Biología la animaron a estudiar esta carrera, dato que me resultó de lo más curioso durante la lectura del libro, pues es un poco mi proceso inverso. Cogí Ciencias Naturales como optativa en BUP (opción ciencias mixtas), pero la profesora de esa asignatura me desmotivó mucho y terminé decantándome por el estudio de lenguas, donde podía dar rienda suelta a mi otra pasión, la escritura. De ese modo pasé de científica soñadora a traductora/escritora observadora de la naturaleza.


La traductora del libro, Mª Ángeles Martín R-Ovelleiro, dice en el prólogo: «Los amantes de la naturaleza se verán asintiendo y sonriendo constantemente; y los lectores que aún la desconocen seguro que tras este relato querrán que alguien se la descubra asombrosa para no perderse nada en la vida». 

Rachel Carson nos describe las salidas que hacía con su sobrino Roger, al que adoptó desde muy pequeño cuando se quedó huérfano. Nos cuenta que iban por el bosque «con la camaradería de dos amigos en una expedición de apasionantes descubrimientos». Narra la sensación de ir acompañada de un niño que lo ve todo por primera vez y va descubriéndolo todo, asombrándose con todo. Nos anima a comprar una lupa y dejar a ese niño investigar el mundo en miniatura. Pero vayamos con niños, que es una experiencia maravillosa, o no al monte o al mar, a conectar con la naturaleza, nosotros mismos podemos observarla como los niños que fuimos un día. De hecho, yo lo hago a diario.


Los placeres que perduran al contacto con la naturaleza no están reservados para científicos sino que están al alcance de cualquiera que se sitúe bajo el influjo de la tierra, el mar y el cielo y su asombrosa vida. 

2 comentarios:

  1. Me ha encantado lo que dices El poder del asombro lo tienen los niños y son espomtáneos Pero largan cosas que un adulto quizás no diría ...Asombrarse es ser un poco chico y largarse al abismo sin importarte nada
    abrazos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me alegra que te haya gustado esta entrada.
      Gracias por comentar :)

      Eliminar

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...