2.4.19

Andersen. Día LIJ 2019

Cartel oficial OEPLI de 2019
Como todos los años, en el Laberinto celebramos el Día Internacional del Libro Infantil, el Día de Andersen, con un cuento distinto del escritor (aquí puedes consultar los de años anteriores). Si paseas por estos pasillos desde hace tiempo, sabrás que además no sólo elijo un relato por año, sino que intento compartirlo de un modo diferente con nuevos lectores. De este modo, en 2019 me he acercado al colegio rural Tres Riberas, en Morata de Jiloca, para realizar una actividad especial con los alumnos de este centro, cuyas edades van desde los tres a los once años.
Comencé explicándoles, a petición de la maestra Pamela Romero, a qué me dedico, por qué decidí convertirme en traductora literaria y en qué consiste traducir libros para niños de sus edades. Una experiencia nueva para mí, porque normalmente trato con chavales mayores, de doce a dieciocho años, es decir, educación secundaria, e incluso he dado charlas a universitarios o en congresos de traducción o literatura de género. Pero para mi sorpresa, estos niños escuchaban atentamente y ¡hasta me hicieron alguna pregunta! Y lo más bonito es me contaron que han leído las historias de los olchis traducidas por mí y ya han hecho algún dibujo, que espero ver pronto.

Celebrando el Día Andersen con los niños de Morata de Jiloca

A continuación les leí, acompañada por el minueto de Boccherini, el cuento de Andersen elegido para este año: Las flores de
la niña Ida (en danés: Den lille Idas blomster, escrito en 1835), extraído del libro que me leía mi abuela de pequeña, con cuentos de Andersen, Grimm y Hoffmann, donde lamentablemente no figura el nombre del traductor.


Ida está triste porque sus flores están mustias y un estudiante le dice que se hallan en ese estado porque están cansadas de bailar toda la noche. La niña siente curiosidad por esos bailes que le dicen que celebran en un castillo y sueña con verlos mientras deja descansar a sus flores en la cama de su muñeca. Sin embargo, a la mañana siguiente las flores están muertas y las entierra, porque, como nos explicaba Andersen en el bonito relato del año pasado, La margarita, las flores que arrancamos o cortamos tienen una vida mucho más corta que si las dejamos en la tierra. De todos modos, aunque tiene un triste final como muchos de los cuentos de Andersen, me gusta pensar que al enterrar las flores, una nueva surgirá de las viejas semillas.

Decoración de las escaleras
Cuando terminamos el cuento, mientras una de las maestras me enseñaba la escuela, dejamos a los niños con otra maestra, escuchando La cajita de yesca, otro cuento de Andersen, en el Cuentacuentos de Salvat, narrado por la maravillosa Marta Martorell, y en la planta de arriba le hice la entrevista a Pamela Romero acerca de cómo trabajan en un CRA (Colegio Rural Agrupado) y de otras actividades literarias que han realizado este curso, en las que han hablado en concreto del lobo en los cuentos y Charles Perrault. Podréis escuchar el próximo 22 de abril esta grabación junto a las habituales recomendaciones que suelo hacer en Senderos Abiertos, el programa de radio que tengo en Cadena Ser Calatayud.

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