14.7.16

La traducción de Los olchis

Los olchis son unas criaturas verdes y malolientes, inventadas por el escritor e ilustrador Erhard Dietl, que desde los años noventa llevan divirtiendo a los niños de Alemania. Ahora Santillana, en su colección Loqueleo, trae un par de títulos a España, que espero que también gusten al público infantil de aquí.

Para mí ha sido un honor participar en esta nueva colección que contiene el viejo catálogo de Alfaguara Infantil y Juvenil junto a nuevas obras como estas. Es la primera vez que traduzco literatura para niños tan pequeños y lo he disfrutado mucho, sobre todo, con el reto que supusieron los pasatiempos que aparecen al final de cada libro.

Los olchis en el castillo de Rabenstein está dirigido a lectores de unos seis años. Las ilustraciones son las protagonistas y las frases del texto son más sencillas. Pero no creáis que su traducción fue igual de fácil que resulta leerla. ¡La traducción de libros infantiles no es cosa de niños! Las historias de los olchis están plagadas de palabras inventadas. La zona donde viven se llama Mugriendad y en vez de orejas, tienen oicuernos.

Los olchis y el pirata negro se recomienda a partir de ocho años. Aunque sigue habiendo ilustraciones, el texto tiene mayor relevancia y nos encontramos una historia algo más larga que la anterior. En este siguieron apareciendo palabras inventadas, pero el desafío fueron las rimas.

La experiencia ha sido muy enriquecedora y me gustaría seguir trabajando con este tipo de literatura en alemán. ¡Os seguiré contando! Por lo pronto, en septiembre me voy a Hamburgo a un congreso sobre el asunto para traductores profesionales. Habrá crónica a la vuelta.

Erhard Dietl. Los olchis en el castillo de Rabenstein (Die Olchis auf Klassenfahrt, 2015). Santillana-Loqueleo: Madrid, 2016. Traducción de Noemí Risco Mateo.
Erhard Dietl. Los olchis y el pirata negro (Die Olchis und der schwarze Pirat, 2015). Santillana-Loqueleo: Madrid, 2016. Traducción de Noemí Risco Mateo.

6.7.16

Sam Cooke

Las canciones de amor suelen traer melancolía, pero Sam Cooke siempre me ha sacado una sonrisa en cualquier etapa de mi vida. Por la felicidad que me ha aportado y me sigue aportando su música, desde hace tiempo quería dedicarle un pequeño homenaje en mi Laberinto de Ideas. ¿Lo oís ya por los pasillos?

La mayoría conoce a este cantante de soul y R&B por su (What a) Wonderful World, pero lo cierto es que de 1956 a 1964 consiguió 30 hits en el Top 40 de Estados Unidos, y cada canción que componía resultaba ser un éxito, no sólo entre la sociedad negra sino que también encandilaba a los blancos, lo que era un logro en aquella época. 
Cuando aún no había cumplido los treinta años, en 1961, fundó su propio sello discográfico, SAR Records, y allí grabaría algunos de mis temas preferidos, como Twistin' the Night Away, Bring It On Home To Me o Ain't That Good News, y otras muchas canciones que hablan de amor y desamor de todo tipo, desde el que espera a su novia a que llegue en el tren, al que está solo otro sábado por la noche, pasando por sentimientos no correspondidos, la que hace todo lo posible por agradar a su pareja, el que se harta de esperar a que esa persona se decida a querer empezar algo, el que está loco por la chica a la que le encanta bailar cuando él no sabe, o los que le piden a Cupido un favor.

En esta entrevista que le hicieron poco antes de su muerte, le preguntaba Dick Clark cuál era el secreto de su éxito y él respondió: «OBSERVAR. Entender a la gente, lo que piensan, para llegar a ellos». Cuando el presentador se interesa por sus proyectos, menciona su colaboración con Cassius Clay. Ambos estaban metidos en la lucha a favor de los derechos civiles de los negros y se hicieron grandes amigos.

Como he dicho antes, tenía el talento de crear canciones que gustaran a todos y por ello se ganó el título del Rey del Soul. Pero una fatídica noche de 1964, nos quedamos sin este gran músico. Según la versión oficial, la recepcionista de un motel le disparó «en defensa propia», cuando lo vio salir medio desnudo tras una chica con la que había entrado, pero más tarde las pruebas revelarían, gracias a la investigación de unos familiares, que el cadáver de Sam Cooke presentaba golpes por todo el cuerpo y el disparo lo había realizado un profesional. Aquí os dejo un artículo sobre el asunto y también un documental bastante completo con entrevistas, actuaciones... Espero que lo disfrutéis.
Para concluir, me cuesta creer que una persona que se preocupaba tanto por los derechos humanos y componía esas preciosas canciones fuera capaz de lo que le acusaron.
Aquí tenéis el tema que escribió cuando escuchó la canción de Bob Dylan Blowin' in the Wind, sorprendido de que precisamente fuese un blanco el que hablara de esa manera del racismo. Estas son sus palabras de esperanza. Me gusta pensar que se podrían aplicar a toda la humanidad... Lástima que por aquí no se produjera el cambio hace un par de semanas:

2.7.16

La chica de los prodigios

El accidente en el espectáculo de vuelo acrobático conmocionó a todo el pueblo de Stone Temple. Cuando los equipos de rescate lograron dar con Ava y su amigo Wash entre los escombros, él se encontraba malherido... hasta que ella lo curó con sólo tocarlo.
Horas después, Ava despierta en el hospital y descubre dos desagradables verdades:
1. Alguien grabó su prodigiosa sanación y subió el vídeo a Internet, por lo que ahora es un fenómeno mundial.
2. Su salud empeora cada vez que cura a alguien.

Una historia conmovedora, contextualizada en Carolina del Norte, cruda y llena de realidad a pesar de ese ambiente sobrenatural que se respira en toda la novela, pero que no deja de ser más que una excusa para mostrarnos el valor del amor y de la amistad.

Siempre se encuentra consuelo al fingir que no ha habido cambios en la vida, aunque sepamos muy bien que nada volverá a ser como antes.

Ha pasado un año ya desde que la traduje y no tomé muchas notas durante el proceso de trabajo, pero recuerdo que me sorprendió el drama de estos protagonistas tan jóvenes, cuyas vidas ya habían sido tocadas por la desgracia cuando apenas habían empezado a volar. Los adultos, protectores, también son unos personajes bastante bien definidos y en especial me llamó la atención la abuela de Wash, que tiene una forma muy particular de expresarse, y es quien dice las palabras del título original.
El momento gracioso lo viví con el muñequito de los Marshmallows, que se ha de traducir así en España después de su aparición estelar en Cazafantasmas, y además descubrí gracias a este libro que existen los churros en Estados Unidos, aunque ligeramente distintos, pero en esencia es lo mismo, funnel cake.

Aquí una de las canciones que Wash quiere cantarle a Ava:



Recomiendo leerla con folk y bluegrass para entrar más en ambiente.

Cuando las cosas se acaban. A veces, simplemente deben acabar. No tienes que estar triste.

Mott, Jason. La chica de los prodigios (The Wonder of All Things, 2014). Nocturna Ediciones: Madrid, 2016. Traducción de Noemí Risco Mateo.

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