27.2.09

Oveja mansa

Decepcionante. Tal vez sea como una de esas películas de Shyalaman, que venden como terror y luego en realidad no dan nada de miedo, ni siquiera pertenecen a ese género. Lo mismo tenemos aquí. Connie Willis es una magnífica escritora y así lo demostró con El libro del Día del Juicio Final, pero no creo que Oveja mansa pertenezca a la ciencia-ficción.

Sandra Foster está realizando un estudio sobre las modas, quiere averiguar su origen, por ejemplo por qué las mujeres empezaron a llevar el pelo corto. Gracias a la ineptitud de la encargada del correo, a Sandra le llega por error un paquete destinado a una científica del departamento de Biología y así conoce a Bennett O'Reilly, un especialista en la teoría del caos.

El personaje en el que más me fijé mientras leía es Flip, la asistente que no hace absolutamente nada de lo que le pide Sandra. Me ponía enferma porque es la típica que no da sello y encima no la despiden, cosa que no entiendo. Al final resulta ser la explicación de los dos proyectos de nuestros protagonistas. Creo que es un libro para pasar el rato, curioso por los datos que da sobre las modas, pero nada más. No he visto los toques de humor de los que tanto me habían hablado, no veo la ciencia-ficción por ningún lado, ni siquiera la historia de amor.

Me ha gustado especialmente la presentación de Miquel Barceló y la explicación de por qué se tradujo el título Oveja mansa. Me parecía una buena opción la de Genteovejuna, entonces sí le hubiera visto algo de gracia al libro, aunque quizá hubiera sido demasiado creativo por parte del traductor.
Tengo que señalar que me ha sorprendido ver mal escrito el título original en la página de créditos, supongo que un error del que lo tecleó.

Willis, Connie. Oveja mansa (Bellwether, 1996). Byblos: Barcelona, 2006. Traducción: Rafael Marín Trechera.

26.2.09

CLIJ

La revista Cuadernos de Literatura Infantil y Juvenil del mes de febrero recomienda La princesa que hablaba con el viento en su apartado Libros.
Desde aquí les quiero dar las gracias porque han escrito bien mi nombre, el nombre de la traductora, cuando en el libro está equivocado.
Os dejo el enlace a su web: http://www.revistaclij.com/
Recomiendo esta publicación, hay artículos realmente interesantes. Yo no me la pierdo cada mes en la biblioteca.

16.2.09

El planeta de los simios de Pierre Boulle

Como anuncié el verano pasado, me he leído El planeta de los simios de Pierre Boulle. La novela es bastante diferente a la película, salvo los primeros momentos en el planeta Soror hasta que los simios atrapan a los humanos.
El libro no comienza con la llegada de tres austronautas norteamericanos a un planeta desconocido, sino con el hallazgo de una botella que contiene la historia de Ulises, uno de los viajeros por el espacio.
Cuando los tres hombres llegan a Soror, creen que se encuentran en Betelgeuse. Al principio todo parece indicar que la atmósfera es similar a la Tierra, aunque aquí se distinguen tres soles. Los humanos en Soror van siempre desnudos, en la película por supuesto llevan taparrabos, hecho que no tiene lógica porque estos seres no piensan y por lo tanto, no sabrían cómo hacer estas prendas.
La cuestión del idioma también es más lógica en la novela. Los monos, por supuesto, no hablan francés, sino que tienen su propia lengua, que Ulises aprende mientras está en cautividad. Y es después de este tiempo enjaulado cuando toda la trama se desarrolla de manera muy distinta a la del film.
Zira descubre que Ulises tiene alma, a diferencia del resto de humanos, y ha aprendido su idioma. Junto a Cornelius (no sé por qué en la versión doblada lo llamaron Aurelio) convence a los orangutanes para presentar su descubrimiento delante de todos los simios. Cuando Ulises da su discurso, queda en libertad y poco a poco le van enseñando más cosas de la sociedad simia.
Los chimpancés hacen experimentos con los hombres, así como nosotros en la realidad hacemos con ellos y ese fragmento de la historia para mí fue el más espeluznante de toda la novela. Van presentando diferentes casos prácticos, hasta que llegan a una pareja de humanos a los que les han activado la memoria genética y entonces la mujer explica -como si fuera una grabación del pasado- por qué la especie humana ya no domina el mundo y por qué han dejado de hablar.
Para terminar, el final apoteósico de la película de 1968 tampoco tiene nada que ver con la novela. Desde luego Ulises escapa con Nova, pero no en un caballo por la playa, sino en un satélite que le lleva hasta su nave espacial. Allí vivirá también con su hijo, que ya ha comenzado a decir sus primeras palabras, y se dirigirán a la Tierra. Cuando ya divisa el planeta, su casa querida, a pesar de que han pasado muchísimos años, está emocionado al volver a ver la torre Eiffel. Pero cuando aterriza, se encuentra con una terrible sorpresa.
Boulle, Pierre. El planeta de los simios (La planete des singes, 1963). Ediciones Orbis: Barcelona, 1985. Traducción: Joaquín Rodríguez.

11.2.09

Encantamiento


¿Adivináis que me atrajo de este libro? Sí, la portada. Es curioso, cuando lo empecé ni sabía de lo que iba, pero tenía ganas de leer una novela de Orson Scott Card.
Para mi sorpresa, la historia comienza en la antigua URSS. Iván y su familia van a emigrar a Estados Unidos, pero antes hacen una parada en casa del primo Marek, situada a unos kilómetros de Kiev. Un día, paseando por el bosque, Iván se encuentra con un claro, donde entre las hojas del suelo le parece ver el rostro de una mujer.
Pasa el tiempo y cuando Iván está en la universidad, decide ir a visitar al primo Marek para acabar su tesis. No puede olvidar aquel día de su infancia, que no tiene claro si ocurrió de verdad, así que va en busca del lugar donde creyó ver aquella hermosa joven. Esta vez no se asusta, despierta a la princesa Katerina con un beso y se adentra en un mundo que había desaparecido hacía mil años.
Es una versión rusa de La bella durmiente, diferente y entretenida. Al entrar en el mundo de Katerina se me hizo algo pesada la historia y estuve a punto de dejarla, pero más adelante el argumento mejora y terminas por leer la novela de un tirón.
Card nos presenta al personaje del folclore ruso, la bruja Baba Yaga, y nos da una curiosa explicación de por qué su casa estaba colocada sobre dos patas de pollo.
Conocí a Baba Yaga en uno de mis cuentos preferidos de la infancia, La rana encantada, que narra la historia de la bella Basilisa, y me hizo gracia ver la referencia a la casa de la bruja.
La edición del libro está bastante bien. Aparte de la portada, me gusta en especial las letras del comienzo de cada capítulo y las mariposas que adornan las páginas; el tamaño de la fuente también es el idóneo. La traducción es más o menos correcta, aunque he encontrado algunas expresiones muy literales y forzadas como "fue muerto por el rey". Punto negativo: hay montones de errores tipográficos, me atrevería a decir que me he topado con más de cincuenta. Parece que no lo hubiera repasado un corrector y es una lástima en una historia bonita como esta.
Card, Orson Scott. Encantamiento (Enchantment, 1999). Ediciones Obelisco: Barcelona, 2002. Traducción: Alberto de Satrústegui Pérez-Caballo.

9.2.09

Recomendación en Página 2

Ayer recomendaron mi última traducción, La princesa que hablaba con el viento de Shannon Hale, en Página 2, un programa que emiten por la segunda cadena sobre literatura. Me hizo mucha ilusión y lo quería compartir con vosotr@s.
http://pagina2.rtve.es/librorecomendado.php?r=db8e1af0cb3aca1ae2d0018624204529

6.2.09

La paja, la brasa y la alubia

Me he encontrado con uno de mis cuentos de la infancia. Es curioso que la editorial (Ediciones Alonso) no ponga ni el nombre del autor ni del ilustrador.

En una linda casita de un frondoso bosque vivía una mujer muy limpia y hacendosa. Una mañana se dispuso a preparar la comida y echó un puñado de alubias en el puchero, a la vez que avivaba más el fuego, sirviéndose, como de costumbre, de un poco de paja seca, lo que hacía levantarse rápidamente las llamas y prender mejor la madera de encina. Luego, ya todo dispuesto, fue al establo a ocuparse de ordeñar su única vaca.
La buena mujer no había advertido que al poner las judías en el puchero, una se le cayó al suelo, junto a una brizna de paja, arrastrada hasta allí por un soplo de viento.
A poco, y por el estar el fuego muy vivo, saltó una pequeña ascua del hogar, cerca de la alubia y de la pajita. Como la brasa era muy alegre y desenvuelta, dijo:
-Creo que las tres hemos escapado de una buena. La paja y yo estaríamos convertidas en humo y ceniza y tú, alubia, estarías engordando en el agua para ir a parar al estómago de tu ama.
De mutuo acuerdo la paja, la brasa y la alubia decidieron correr mundo y librarse así del peligro que las amenazaba.
Dicho y hecho. Abandonaron la casa y se internaron en el bosque. Y anda que te andarás llegaron a la orilla de un río, donde se detuvieron.
-No podremos cruzarlo -dijo la brasa-. Yo me apagaré, tú, paja, te mojarás y te romperás y la judía se hinchará.
-Busquemos un puente o una pasarela -propuso la alubia.
Fue en vano. No había nada que les permitiera cruzar la corriente de agua. De pronto la paja exclamó:
-¡Qué torpes hemos sido! Yo seré el puente. Me pasáis por encima y luego tiráis fuerte de mí.
-¡Buena idea! -aprobó la brasa con entusiasmo-. Tiéndete ahora mismo que yo seré la primera.
Así lo hicieron, pero ¡oh, fatalidad! La paja estaba muy seca y el ascua todavía muy ardiente. Además, la altura desde el improvisado puente al agua era tan grande que la llama tuvo miedo y se detuvo. El calor se hizo tan intenso que en pocos segundos la paja cayó al río ardiendo, arrastrando consigo a su compañera de fuga.
La alubia, que era una insensata, en vez de apenarse por la triste suerte de sus amigas, rompió a reír y tan fuerte fueron sus carcajadas que se rompió por el centro del cuerpo. Para colmo de males comenzó a llover.

Un sastre que se cruzó con la judía se ofreció a coserle la herida para que no acabara reventando y la judía aceptó. Pero como estaba muy cansada y tenía mucho sueño se quedó dormida entre unos matorrales. No advirtió que el viento la cubría de tierra y otra vez empezó a llover mientras brillaba el sol.
Empezó a germinar para convertirse en una hermosa planta de la que nacieron numerosos hijitos. ¡Todos con una mancha negra en el centro, en recuerdo de la costura que el sastre le hizo a la mamá judía!
Fíjate bien, amiguito, en las alubias que compra tu madre y observa si tienen la señal de la que hemos hablado.

4.2.09

¿Qué es EMO?

Había visto esas pintas en gente bastante más joven que yo, pero no sabía cómo se calificaban. Ayer en un programa de televisión presentaron a una pareja de emos y entonces supe lo que eran. Empecé a pensar lo desfasada que estaba yo ya, que no me enteraba de la misa la media, cuando hace unos años hasta había hecho una recopilación de tendencias musicales y razas urbanas. Pero en ese trabajo me olvidé de mencionar a los emos, sí, resulta que existen desde mediados de los 80 y yo en mi vida había oído hablar de este tipo de música, ¿por qué? ¿A alguien le suenan Dashboard Confessional -por lo visto salen en Spiderman-, o Amber Pacific? Al parecer estos son los verdaderos emo, que a propósito viene de "emocional". Y entonces llegamos al emo actual, al que surgió en 2000, que resulta llamarse "falso emo" y son los que van con esos pelos mezcla entre new wave y punk, pero cuya música me resulta de lo más comercial. Ejemplos de grupos: From First to Last, My Chemical Romance, Alesana... He estado escuchando esta música para poder juzgarla, pero ni me gustaban los grupos de hace quince años, ni me gustan los de este falso emo. He descubierto un nuevo estilo, pero no es el mío. Sigo prefiriendo a los góticos -los de los 80/90, por supuesto- y a los heavies de antaño, que por cierto, si se lavan.
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